Nueva York, EEUU.- El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, afirmó este viernes que Venezuela necesita hacer una transición hacia la democracia para que cualquier inversión significativa en su deteriorada industria petrolera sea viable. Esta postura marca un desacuerdo público con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien presiona a las petroleras para que inviertan al menos USD 100.000 millones en el país sudamericano.
En una entrevista con CNBC, Woods delineó las condiciones indispensables para que Exxon considere un regreso. «Esas prioridades empiezan por estabilizar el país. La segunda es reactivar la economía e intentar recuperar parte del daño causado durante las décadas de abusos que los dictadores infligieron, y finalmente, hacer la transición a un gobierno representativo».
El ejecutivo hizo hincapié en un principio fundamental para la compañía: el respeto a los contratos. Exxon abandonó Venezuela en 2007 tras la nacionalización de sus activos por el gobierno del expresidente Hugo Chávez y mantiene una reclamación por miles de millones de dólares. «Si no respetan la santidad de los contratos, si en cambio eligen robar las inversiones que hicimos… no podemos seguir trabajando con ustedes«, sostuvo Woods.
En contraste con la posición de Exxon, Trump dijo a los ejecutivos petroleros que su administración no obligaría a Venezuela a cumplir con reclamos por nacionalizaciones pasadas, argumentando que «no vamos a mirar lo que la gente perdió en el pasado».
La inversión masiva que requiere Venezuela se enfrenta a un difícil panorama financiero global. Un excedente mundial de crudo ha deprimido los precios, que en 2025 registraron su mayor caída anual desde 2020. A pesar de este entorno, Exxon reportó resultados sólidos para el cuarto trimestre, superando estimaciones y alcanzando su mayor producción neta anual en más de 40 años (4,7 millones de barriles diarios), impulsada por sus activos en la Cuenca Pérmica y Guyana.
Mientras tanto, Chevron, su principal competidora, es actualmente la única gran petrolera estadounidense que opera en Venezuela bajo una licencia especial del Tesoro, y proyecta aumentar la producción allí en un 50% en los próximos 18 a 24 meses.
Con información de CNBC.

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