Luiz Inácio Lula Da Silva ganó la presidencia de Brasil

Luiz Inácio Lula Da Silva ganó la presidencia de Brasil

Los resultados de las elecciones presidenciales de Brasil muestran una ligera ventaja de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el actual mandatario, Jair Bolsonaro.

Con casi el 98% del escrutinio, Lula suma el 50,77% de los votos por el 49,23% de Bolsonaro. En la primera vuelta, el actual presidente obtuvo una ventaja inicial que luego recuperó su rival, algo que se está repitiendo este domingo.

Los seguidores de Lula celebran en la avenida Paulista frente al Museo de Arte de São Paolo, como se muestra en el vídeo en directo.

Frente al hotel donde se espera que Lula da Silva brinde sus primeras declaraciones como presidente electo, un centenar de personas celebra el triunfo. Lula ha prometido que dará en el lugar una rueda de prensa a las 20.30 hs de Brasilia.


La encuestadora brasileña Datafolha ya da por ganador a Lula. En campaña Bolsonaro no se comprometió a reconocer una eventual derrota, una situación parecida a la que protagonizó en Estados Unidos en 2020 Donald Trump, amigo y aliado político del mandatario brasileño.

La elección llega en un clima de tensión por la polarización entre dos candidatos antagónicos.

Bolsonaro, exmilitar de 67 años, busca la reeleción presidencial apelando a los valores ultraconservadores de derecha, mientras que su rival, Lula, fue sindicalista y es uno de los grandes representantes de la izquierda de América Latina.

Fue presidente de 2003 a 2011 y busca regresar al poder tras una condena de corrupción anulada posteriormente.

En la primera vuelta, a comienzos de mes, Lula, de 77 años, se impuso con el 48% de los apoyos por el 43% de Bolsonaro, al que sus críticos achacan el mal manejo de la pandemia de covid-19 y no impedir la deforestación del Amazonas. También temen su deriva autoritaria en un segundo mandato.

Por su parte, Lula se enfrenta a las dudas que genera el pasado de corrupción que rodeó sus años de gobierno, los cuales, sin embargo, son recordados por muchos con nostalgia por las buenas cifras económicas y las políticas sociales que puso en marcha.

Luiz Inácio Lula Da Silva ganó la presidencia de Brasil

El escrutinio fue más rápido en las regiones sureste y sur, donde el ultraderechista Bolsonaro sacó ventaja, mientras que los datos del norte y el noreste, donde Lula tenía mejores resultados, fueron contabilizados más tarde. Esto explica que durante buena parte del conteo, Bolsonaro liderara las preferencias.

En esta segunda vuelta, los votantes además estaban convocados para elegir a 12 de los 27 gobernadores del país. Recordemos que Lula, candidato de un amplio frente progresista, ganó la primera vuelta electoral, el pasado 2 de octubre, con el 48,4 por ciento de los votos, mientras que Bolsonaro, líder de la extrema derecha brasileña, consiguió un 43,2 por ciento.

El último debate, en el cual ambos candidatos se despreciaron mutuamente, y evitaron con insultos cualquier propuesta de futuro, en una riña que se extendió dos horas, puede haber alejado a muchos más votantes de las urnas, según temen los especialistas. Especialmente a los jóvenes que perciben un fuerte deterioro del sistema institucional a partir de esos desvíos.

La elección de este domingo importó no solo a nivel nacional. Nueve de los 12 estados definían también su gobernación ente aliados del PT y bolsonaristas.

Lula había terminado la primera vuelta con una ventaja de seis millones de votos sobre Bolsonaro. Pero lo central es que ambos sumaron el 91% del total de votos. Las otras fuerzas quedaron en niveles mínimos. Tanto el apoyo como el rechazo son datos que centraron la atención de los analistas.

El 50 por ciento de los votantes, nada menos, anticipaba que no elegiría jamás a Bolsonaro, mientras una cifra similar, el 46%, señalaba lo mismo sobre Lula. Es decir, un enorme voto en contra que cruzaba al otro partido impulsado por el rechazo.


El politólogo Bolívar Lamonier señaló este domingo a Estadao que la actual división de la sociedad no tiene precedentes en nuestra historia. “Ahora puede decirse sin temor a equivocarse que esta crisis es mucho más peligrosa y podría conducir a un período de conflicto razonablemente largo”.

Concluye que el país se enfrenta a una segunda década perdida. El autor de "Tribunos, profetas y sacerdotes" imagina el siguiente escenario: “crimen organizado, endemias, una política totalmente desorientada”, donde nadie dice “cosa con cosa” y concluye que el PSDB, el partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, desapareció como fuerza política “en un país que –afirma- no tiene partidos, sino siglas hechas por media docena de personas”.

Para otros observadores, el panorama es menos dramático, aunque el futuro presidente deberá tener una especial cintura negociadora, especialmente si es el ex líder metalúrgico.


Brasil el próximo año deberá resolver las deudas fiscales que se han ido acumulando, un problema grave con el presupuesto que en este país tiene un capítulo secreto que se discute en reserva con el Parlamento y que también sería de un tamaño abismal.

El ajuste de las cuentas públicas es inevitable, afirman los analistas.

La negativa de Lula da Silva a informar con anticipación cual será su equipo económico y su plan en la materia indicaría también, se afirma, que habrá un pragmatismo elevado para enfrentar los números rojos que de habérselo anticipado podrían haber reducido su apoyo electoral.

El líder del PT, que gobernó en dos gestiones con políticas económicas liberales, y logró ocho años de superávit fiscal de las cuentas públicas, se ha mostrado durante la campaña en el centro político y hacia la centro derecha últimamente de la mano de su principal aliada, la senadora Simone Tebet, una hacendada antiabortistas y conservadora que es muy respetada por el agronegocio, un sector que se ha alineado verticalmente hasta el momento con el bolsonarismo.



Con información de BBC, DW, El Clarin

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