El equipo estudiantil Areté y la ONG Aula Abierta llevaron a cabo este 28 de abril un taller sobre estrategias de bienestar para prevenir el estrés académico en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Los Andes (ULA).
La actividad tuvo como propósito identificar factores de riesgo, promover mecanismos de protección y difundir herramientas de autocuidado para la salud mental. Entre ellas, tarjetas del día a día, que presentan actividades dinámicas para promover la autoestima, el reencuentro consigo mismo y la relajación.
La ponencia fue dictada por Valeria Castro, coordinadora de Juventudes Universitarias de la ONG Aula Abierta, quien abordó la prevalencia de este fenómeno psicológico en el ámbito universitario.
Castro señaló que investigaciones científicas indican que el estrés académico puede afectar al 47,5% de la población estudiantil adolescente y universitaria. Asimismo, destacó que los niveles de incidencia suelen ser más elevados en la carrera de Medicina debido a su alta exigencia académica.
La especialista advirtió que la falta de prevención ante el estrés crónico presenta una correlación directa con el desarrollo de indicadores clínicos de depresión, ansiedad y conductas de riesgo. En este sentido, Aula Abierta enfatizó la importancia de reconocer y prevenir este fenómeno psicológico dentro de la comunidad universitaria.
Asimismo, Juan Montero, director general de Areté, señaló que la promoción de la salud mental es una prioridad ante las exigencias académicas y el contexto socioeconómico que atraviesa la comunidad estudiantil.
"Por ello, desde Areté estamos implementando este tipo de espacios para que más personas puedan aprender estas herramientas tan necesarias", expresó.
Causas frecuentes en la población ulandina
Durante el desarrollo del taller, los participantes identificaron factores determinantes en la aparición del estrés académico dentro de la institución. Entre las causas principales destacan las limitaciones económicas que enfrenta la población, quienes, en su mayoría, deben ingresar al mercado laboral formal o informal para costear sus estudios académicos.
Esta dinámica, vinculada al contexto de la crisis humanitaria compleja en Venezuela, ha generado una dispersión del enfoque académico. “Una falta de concentración para lograr buenas notas”, comentaron, relacionada con la preocupación constante por la generación de ingresos para cubrir los gastos universitarios.
Pese a este escenario, los ulandinos manifestaron que el objetivo de obtener un título universitario refuerza su capacidad de resiliencia y afrontamiento. Los estudiantes ratificaron su decisión de dar continuidad a su formación académica a pesar del entorno socioeconómico venezolano.
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