La falta de financiamiento, la inflación y las distorsiones cambiarias continúan afectando de forma severa al ecosistema emprendedor en Venezuela, donde miles de iniciativas fracasan antes de consolidarse, según un reportaje publicado por Infobae.
Historias como la de Neidy Zambrano reflejan esta realidad. Tras cerrar su oficina de ingeniería en 2020 por la caída del crédito bancario, intentó reinventarse con un pequeño restaurante en Caracas. Sin embargo, los altos costos y la imposibilidad de acceder a financiamiento la obligaron a abandonar el local y operar desde su vivienda bajo modalidad de entrega a domicilio.
“Nunca conseguimos un crédito. Tienes que tener dinero propio porque no se cuenta con ninguna ayuda”, relató al medio.
El caso no es aislado. De acuerdo con el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025, elaborado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), cerca de dos millones de emprendedores abandonaron el mercado desde 2023.
Ocho de cada diez emprendimientos surgen por necesidad
El estudio, citado por Infobae, advierte que 77,8% de los negocios se encuentra en fase inicial, sin capacidad de pagar salarios, lo que evidencia un ecosistema que “intenta reiniciarse constantemente, pero no logra madurar”. Además, ocho de cada diez emprendimientos surgen por necesidad, ante la falta de empleo formal.
La Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) cayó a 7,7%, un mínimo histórico frente al 22,7% registrado en 2023. Expertos atribuyen este desplome al agotamiento de los ahorros familiares, principal fuente de financiamiento en el país.
El profesor Luis Lauriño, investigador de la UCAB, explicó que iniciar un negocio requiere entre 5.000 y 20.000 dólares, recursos que provienen casi exclusivamente de capital propio o remesas.
“El principal problema es la falta de financiamiento. Los emprendimientos terminan cerrando porque no logran sostenerse”, señaló al medio argentino.
Factores que inciden
El informe también revela que solo dos de cada 100 emprendimientos sobreviven más de 3,5 años, lo que ubica a Venezuela entre los niveles más bajos de sostenibilidad empresarial a nivel global.
Entre los factores que inciden en esta situación destacan la elevada carga tributaria, la inflación persistente, la pérdida del poder adquisitivo y las distorsiones cambiarias. A ello se suma la ausencia de políticas públicas de apoyo y un entorno regulatorio complejo.
Juan Carlos Sosa, ingeniero electrónico con más de una década emprendiendo, aseguró que nunca ha logrado acceder a crédito bancario. “Te piden requisitos como si fueras una gran empresa. Siempre es lo mismo: ‘Yo te llamo’”, afirmó.
El Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI) ubica a Venezuela en el penúltimo lugar entre 52 países evaluados, reflejando un entorno adverso donde, según los expertos, la mayoría de los negocios nacen por necesidad y mueren antes de consolidarse.
Con información de EN
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