Una veintena de países se alían para trabajar por la reapertura del Estrecho de Ormuz


Dubái, Emiratos Arabes Unidos.-
Más de una veintena de países actualizaron este sábado, 21 de marzo, la declaración conjunta en contra del cierre aplicado por Irán en el Estrecho de Ormuz y expresaron su disposición a unirse a los esfuerzos por reabrir la vía marítima y aplicar medidas para paliar los desequilibrios en el mercado energético global.

Ya el jueves 19, la declaración había sido firmada por  Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón. Ahora se han sumado Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, República Checa, Rumania, Baréin, Lituania, Australia y los Emiratos Árabes Unidos sobre el Estrecho de Ormuz.

De esta manera, la declaración permite evidenciar una alianza intercontinental, con participación de naciones de Europa, América, Oceanía, Asia (tanto Medio Oriente como Asia Oriental).

«Condenamos en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques mercantes desarmados en el Golfo, los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones de petróleo y gas, y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de las fuerzas iraníes», comienza el texto.

Los países reiteran su «profunda preocupación por la escalada del conflicto» y llaman a Irán para que cese de inmediato las amenazas, la colocación de minas, los ataques con drones y misiles y sus demás acciones para bloquear el Estrecho de Ormuz.

Instan al régimen de Irán a cumplir con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU.


«La libertad de navegación es un principio fundamental del derecho internacional, incluido el recogido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Las consecuencias de las acciones de Irán se sentirán en todas partes del mundo, especialmente entre los más vulnerables», añade la declaración.

En el texto también se destaca que de conformidad con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU, tales injerencias en el transporte marítimo internacional y la interrupción de las cadenas de suministro energético mundiales constituyen una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Por ello, las naciones firmantes solicitan «una moratoria integral e inmediata sobre los ataques contra la infraestructura civil, incluidas las instalaciones de petróleo y gas».

«Manifestamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar el paso seguro por el Estrecho. Agradecemos el compromiso de las naciones que participan en la planificación preparatoria. Celebramos la decisión del Organismo Internacional de Energía de autorizar la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo. Adoptaremos otras medidas para estabilizar los mercados energéticos, incluyendo la colaboración con ciertos países productores para aumentar la producción», agrega la declaración.

Explica que también se está trabajando para brindar apoyo a las naciones más afectadas, incluso a través de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales.

«La seguridad marítima y la libertad de navegación benefician a todos los países. Hacemos un llamamiento a todos los Estados para que respeten el derecho internacional y defiendan los principios fundamentales de la prosperidad y la seguridad internacionales», culmina.

Con información de EFE

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