Caracas.- El economista venezolano Asdrúbal Oliveros declaró este miércoles, 25 de marzo, que cuando ya está a punto de finalizar el primer trimestre de 2026, las mejoras que esperaba en el escenario económico venezolano han ido «más lento» de lo que pronosticaba, debido a que no se han hecho los correctivos necesarios en lo relativo a temas centrales como la inflación, la emisión de dinero, el aumento de los salarios y la disminución de la brecha entre el dólar oficial y el no oficial.
Oliveros comenzó enumerado aspectos que considera son positivos. Al respecto, refirió que el alivio de sanciones y el aumento de la producción de petróleo son noticias que permiten avizorar un panorama optimista para el futuro.
Dijo, concretamente, que con base en los actuales niveles de producción petrolera, se puede proyectar un incremento de 70% para diciembre de 2027, en comparación con los números de diciembre de 2025.
Dicho esto, el economista reconoció que la ciudadanía no está viendo las mejoras que le conciernen en su vida cotidiana, dado que la inflación sigue siendo un tema «inmanejable», tanto en bolívares como en dólares.
Oliveros dijo sobre esto que el gobierno no ha atendido dos temas que son fundamentales para que se puedan ver ciertas mejoras inmediatas: inflación y mercado cambiario.
Sobre estos asuntos, que van de la mano y se deben atender en simultáneo, Oliveros señaló que es prioritario que se comiencen a dar «señales» que contribuyan a construir confianza.
Por un lado, afirmó, se necesitan medidas destinadas a disminuir las numerosas distorsiones en el mercado cambiario.
Aumento del flujo de ingresos no se ve plenamente reflejado en la economía interna
Ante todo, aclaró que estima que en este trimestre el flujo de ingreso de divisas al país ha aumentado más de 30% en comparación con el trimestre anterior. Dijo supone que estos fondos se están «acumulando» y por ello su entrada a la circulación en la economía interna «es más lenta», es «a cuentagotas», en parte debido a la supervisión por parte de Estados Unidos sobre las ventas de petróleo.
En ese contexto, Oliveros consideró que próximamente deberían darse acuerdos que permitan acelerar el ingreso de esos fondos a la economía interna.
Sincerar la tasa cambiaria oficial
Pese a esas restricciones, consideró que hay medidas que ya podrían estarse aplicando, pero no es el caso. Refirió, por ejemplo, que es necesario que el Banco Central de Venezuela (BCV) comience a usar como tasa de cambio de referencia diaria el resultado de las subastas que se han llevado a cabo últimamente, cuyos precios de salida han sido superiores a la denominada «tasa oficial», que es de uso obligatorio para los comercios.
Oliveros dijo al respecto que, desde el punto de vista técnico, no hay elementos que impidan la aplicación de esa medida, por lo que asume que la razón por la que esto no se ha hecho es de índole política.
Disciplina fiscal
Oliveros también señaló que es indispensable la disciplina fiscal para que se puedan percibir mejoras económicas dentro del país.
Destacó, en ese sentido, que no se logrará construir un escenario equilibrado, a pesar de un incremento en los ingresos por exportaciones, si la administración sigue introduciendo bolívares de manera desordenada a la economía, ya que altos niveles de emisión actúan como «una centrífuga» que potencia la depreciación cambiaria, más aún en un ambiente de escasa confianza.
Disminuir la brecha cambiaria
El economista remarcó que la prioridad, desde su punto de vista, debe ser disminuir la brecha cambiaria, puesto que es un factor que genera poderosas distorsiones en toda la economía.
Enfatizó que prefiere una mayor devaluación, pero con una menor acentuación de la brecha cambiaria, para que se puedan ir corrigiendo progresivamente las distorsiones ocasionadas por la multiplicidad de tasas cambiarias.
Explicó que una reducción de la brecha, mejoraría incluso el poder adquisitivo. Ejemplificó que si un trabajador recibe un pago de 100 dólares a tasa BCV, «cuando sale a la calle, su poder de compra cayó 30%».
Aunque el economista no lo explicó en detalle, esto ocurre porque la cantidad que el trabajador hipotético recibió en bolívares no se corresponde con los mismos 100 dólares que en teoría percibió, dado que si quisiera comprar dólares, con toda probabilidad, tendría que pagarlos a una tasa no oficial. De igual manera, si ese trabajador destinara ese dinero a comprar productos, estaría costeando la brecha. Incluso aunque los comercios están obligados a usar la tasa BCV como referencia, la cuantía de la brecha se traslada al precio final de los productos.
Eso sin contar las numerosas distorsiones que pueden evidenciarse en el mercado, como por ejemplo, precios marcadamente diferentes si se paga en bolívares o en dólares y otros mecanismos como establecer precios en dólares, pero cobrar esa misma cantidad de dólares sobre la base de la tasa del euro.
En consecuencia, dijo Oliveros, «la brecha tiene un efecto sobre el consumo».
Lentitud en las «mejoras»
«Este primer trimestre, a mi juicio, ha ido más lento. Soy honesto, ha ido más lento de lo que yo hubiese esperado. Todos estos (temas) que he comentado, hubiese esperado que ya para el 31 de marzo estuvieran más o menos resueltos. Va más lento», admitió Oliveros.
Por otra parte, señaló que deben tomarse las medidas pertinentes para mejorar los salarios, especialmente de los sectores más afectados como los jubilados y pensionados.
Con información de Sumarium

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