París, Francia.- Los 32 países que integran la Agencia Internacional de la Energía han acordado el lanzamiento de 400 millones de barriles de petróleo provenientes de sus inventarios estratégicos. Esta acción busca paliar el severo déficit de suministros generado por la parálisis del tránsito naviero en el Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio global de hidrocarburos.
Se trata del mayor volumen hasta ahora utilizado de esas reservas estratégicas, previstas para responder a situaciones de crisis, desde la creación de la organización en 1974, según destacó este miércoles el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en una declaración, refiere EFE.
El funcionario hizo hincapié en que "la seguridad energética es el mandato fundador de la AIE", recordando que en episodios anteriores de volatilidad el grupo ya ha implementado "medidas colectivas para ofrecer suministro adicional", tal como ocurre en la actualidad. Desde la crisis petrolera de 1973, la agencia solo ha utilizado este mecanismo en cinco oportunidades, siendo las más cercanas las de 2022 tras el conflicto en Ucrania; no obstante, ninguna alcanzó la magnitud del volumen anunciado este miércoles.
El impacto crítico del cierre de Ormuz
La situación en el Golfo Pérsico es alarmante debido a la guerra y los ataques directos contra la infraestructura energética, que han dejado daños estructurales de consideración. Históricamente, por esta ruta circulaban 15 millones de barriles de crudo diario y 5 millones en derivados, lo que suponía una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.
En la actualidad, el flujo de exportaciones se ha desplomado a menos del 10% de sus niveles ordinarios. Birol aclaró que, aunque la inyección de reservas es vital, la normalización definitiva de los mercados de crudo y gas solo será posible si se logra la reapertura segura de este paso estratégico. La escasez ya ha forzado a diversas naciones a reducir su capacidad de producción ante la imposibilidad de distribuir el recurso.
Crisis paralela en el mercado de gas licuado
La problemática trasciende al petróleo, afectando gravemente al Gas Natural Licuado (GNL). Del Golfo Pérsico emana el 20% del consumo global de este combustible, con Catar y los Emiratos Árabes Unidos como principales proveedores. El bloqueo de los buques metaneros ha generado una competencia agresiva entre los mercados asiáticos y europeos por capturar cargamentos disponibles en otras regiones.
Un ejemplo claro de esta distorsión logística es el caso de embarcaciones procedentes de Nigeria; buques que originalmente se dirigían a terminales en Francia han sido desviados hacia la India para cubrir la demanda urgente en Asia. Los estatutos de la AIE exigen a sus miembros mantener existencias equivalentes a 90 días de importaciones netas para gestionar estos escenarios de interrupción abrupta del flujo comercial.
Con información de EFE

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