Mérida.- Evelyn Rivas y Gustavo Alcántara, politólogos y abogados del Departamento de Ciencias de la Conducta de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (ULA), analizaron, un fenómeno social que ha generado un amplio debate en redes sociales en los últimos días, la creciente visibilidad de los "therians".
Estos son comunidades minoritarias que se identifican simbólicamente con animales, este tema que, aunque no es nuevo, ha ganado notoriedad debido al impacto de las redes sociales, surgieron en los años 80 y 90, y ahora a través de correos electrónicos y foros, han encontrado en plataformas como TikTok un medio para amplificar su alcance, provocando tanto curiosidad como alarma social.
Los expertos señalan que el fenómeno de los "therians" “no debe confundirse con una creencia literal en ser animales, sino más bien como una identificación simbólica o psicológica con ellos”.
Este tipo de subcultura, que se desarrolla al margen de las normas dominantes, podría estar influenciada por procesos de modernización y la hiperconectividad, que llevan a los jóvenes a buscar nuevas formas de identidad en un mundo donde las instituciones tradicionales, como la familia o la religión, han perdido fuerza. Sin embargo, esta tendencia también puede acarrear riesgos individuales y sociales, como el aislamiento, el rechazo familiar o la estigmatización comunitaria.
A nivel global, este fenómeno ha sido objeto de desinformación y manipulación política. Casos recientes incluyen declaraciones falsas atribuidas al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y al presidente argentino Javier Milei, quienes supuestamente habrían tomado medidas contra estas comunidades. Según los expertos, “estas narrativas podrían ser utilizadas como herramientas para desviar la atención de problemas políticos y sociales más relevantes o para atacar gobiernos con tendencias ideológicas liberales”.
Por otro lado, estudios como los realizados por la Universidad de Sevilla destacan que estos fenómenos a menudo funcionan como cortinas de humo para invisibilizar conflictos reales. En este sentido, se resalta la importancia del rol de las familias y las instituciones educativas en la formación de adolescentes que buscan construir su identidad. Los especialistas recomiendan “mantener un diálogo abierto en casa y estar atentos a cambios significativos en el comportamiento de los jóvenes, buscando ayuda profesional si fuera necesario”.
Aunque en países como Argentina el fenómeno ha tenido mayor presencia mediática, en Venezuela no se han identificado casos significativos. Sin embargo, eventos falsos relacionados con estas comunidades han sido desmentidos por autoridades locales. Este tipo de situaciones pone en evidencia cómo el flujo desinformativo puede ser aprovechado para generar pánico social y desviar la atención pública. Por ello, es esencial fomentar una cultura de información verificada y análisis crítico ante fenómenos que impactan tanto a nivel individual como colectivo. (Prensa ULA / Carmen Hernández / Pasante)
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