Mérida impulsa la Paradura del Niño como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO


Mérida.–
Diversos sectores de la sociedad civil, la academia y la Iglesia católica han unido fuerzas en un proyecto histórico: lograr que la Paradura del Niño, la tradición más emblemática de los Andes venezolanos, sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Esta iniciativa, que ya suma dos años de ardua investigación documental, busca proteger y difundir un rito que es considerado el corazón de la identidad merideña.

Respaldo eclesiástico y académico



El proceso ha ganado un impulso decisivo con el anuncio del presbítero Jean Carlos Loaiza, vicario de pastoral, quien leyó el decreto que declara oficialmente a la Paradura como Patrimonio de la Arquidiócesis de Mérida. Este aval institucional otorga un valor fundamental a la manifestación de cara a los organismos internacionales.

Desde la Universidad de Los Andes (ULA), el director de Cultura y Extensión, Víctor Daniel Albornoz, enfatizó que este reconocimiento no es solo un logro cultural, sino un escudo para garantizar que las futuras generaciones mantengan viva la esencia de la "búsqueda y robo" del Niño Jesús. Albornoz advirtió que el trámite ante la UNESCO podría durar entre dos y tres años debido a la rigurosa documentación requerida.

Una tradición viva que cruza fronteras



El padre Eduar Molina, miembro de la comisión promotora, destacó la dimensión antropológica y espiritual de la fe merideña: "Donde hay un merideño, hay una paradura. Queremos recoger la memoria de cómo nuestra fe ha cruzado fronteras". Informó además que se están registrando celebraciones en diversas ciudades del mundo donde reside la diáspora venezolana como prueba de que es un patrimonio vivo.

Por su parte, la profesora de la ULA, Maritza Rangel, explicó que el proyecto entra ahora en una fase crucial. "El Decreto de aval está siendo presentado ante la Conferencia Episcopal Venezolana para obtener el respaldo nacional. La UNESCO exige que sea un hecho representativo, aglutinador y que cuente con el interés de una comunidad viva", señaló la académica.

Raíces profundas y compromiso social



La importancia de la Paradura trasciende lo religioso. La profesora Nory Pereira, integrante de la comisión, recordó que estas raíces son incluso previas a la llegada de los monjes agustinos. "Es el compromiso social de la familia con su comunidad lo que hace que esta tradición perdure", afirmó desde una perspectiva antropológica.

La comisión promotora, integrada por los presbíteros Eduar Molina y Luis Salas, junto a los profesores Leonardo Pérez, Maritza Rangel, Nory Pereira, José Luis Chacón y Rosmary Urrea, hizo un llamado a la colectividad a sumarse a este esfuerzo.

Para profundizar en el tema, invitan al foro “Paradura del Niño Dios, tradición y fe en Mérida”, que se llevará a cabo el próximo miércoles 11 de febrero, a las 9:00 a.m., en la sala académica del Palacio Arzobispal de Mérida.

De concretarse esta declaratoria, la Paradura del Niño se uniría al selecto grupo de manifestaciones venezolanas reconocidas por la UNESCO, asegurando planes de salvaguardia y colocando a la cultura andina en el foco de atención mundial.

Leonardo Rodríguez Dugarte / Compás Informativo

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