John Magdaleno: «La mayoría de las transiciones no se dan con cambios abruptos»


Caracas.-
Para este martes 3 de febrero se cumplirá un mes de la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores; y para los venezolanos dentro y fuera del país, este hecho representa un cúmulo de interrogantes que no se responden en dos platos. Transición, cambio político, garantías, derechos humanos, justicia y otros términos aparecen en la opinión pública de forma permanente, mientras transcurren negociaciones entre los factores que juegan el tablero de la dinámica política. Según el politólogo John Magdaleno, Venezuela aún no está en transición y subrayó que este proceso no se da a través de cambios abruptos sino de múltiples facetas que redefinen las reglas del juego.

Así lo expuso durante su ponencia en el Foro «Descifrando la Transición Venezolana» que se llevó a cabo en la Sala de Conciertos de la UCV el pasado 29 de enero.

En primer lugar, Magdaleno destacó que la transición a la democracia inicia con la «liberalización política» y esto no ha ocurrido en Venezuela, hasta ahora.

«La señal más concreta de una transición es esa primera fase : ¿ha sido restituida la libertad de pensamiento, opinión y expresión? En el caso de los venezolanos, no. ¿Ha sido restituida la libertad de reunión? ¿La libertad de asociación? ¿Ha sido restituida la libertad de prensa? No. Necesitamos esa libertad y si no se pueden ejercitar, más podría pensarse con antelación en la celebración de una elección político-personal», expresó, al advertir que si se llama a una elección sin que estos factores estén presentes, no habrá garantías de comicios libres y justos.

En este punto, explicó que no solo se trata de restituir libertades, sino que deben darse un «segundo paquete de garantías» que son muy importantes.

«Incluye la inviolabilidad del hogar privado, inviolabilidad de las comunicaciones privadas, liberaciones de presos políticos, ¡no excarcelaciones, liberaciones», exclamó al reprochar que los detenidos por razones políticas al ser excarcelados tengan que presentarse ante los tribunales cada quince días y otros no puedan declarar a los medios de comunicación.

«Eso no es liberalización política; eso no es liberación de presos políticos. Además, todavía siguen ocurriendo detenciones arbitrarias. Se instaló un tutelaje, un tutelaje autonómico; esa presión externa es la está empujando a algunos de los decisores a reducir el volumen y gravedad de las violaciones de garantías; pero de allí, al inicio de una transición a la democracia, todavía no, amigos. Todavía no», remarcó.

Más que liberalización política


Magdaleno subrayó que «liberalizar» significa, en sentido político, abrir el debate público; es decir, permitir la posibilidad de que usted pueda manifestar sus preferencias abiertamente. Son muchas cosas.

«La mayor parte de las transiciones, en efecto, son graduales e incrementales; no son cambios abruptos», resaltó. «Para llegar allí, no solo tiene que haberse completado la liberalización política, sino haberse desarrollado un proceso básico entre algunos actores con poder. Una transición se completa cuando hay un acuerdo sobre procedimiento, en la exclusión de todo el primer enemigo».

Asimismo, puntualizó que se requiere que estas autoridades tengan poder de paso; es decir, que puedan tomar decisiones que sean acatadas. Lo que se entiende por gobernabilidad.

«Tiene que haber autonomía, independencia elemental entre poderes, particularmente entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial».

En este escenario, el analista que ha estudiado las transiciones por más de una década, abogó por una «coalición alternativa» compuesta por muchos actores opositores. Lo que, a su juicio, no se hizo en 2024, cuando se dieron las elecciones presidenciales del 28 de julio.

«Haga el ejercicio de ponerse en la cabeza de algunos de los actores del poder del régimen autocrático e intente simular los cálculos que hacen habitualmente. Si agentes democratizadores no hacen un esfuerzo por reducirle el costo a factores del poder del régimen autoritario, la tarea es una tarea incompleta», acotó.

«Tiene que reducirse el costo de salida de diversos factores del poder, simultáneamente mientras aumenta los costos de permanencia. Si los beneficios de sostener el régimen político son tremendamente superiores a los costos, ya usted sabe que es la conducta dominante. Una transición a la democracia se ve tanto más factible cuando tenemos en una coalición alternativa a la dominante que involucra a muchos actores».

Debe ser una coalición alternativa tremendamente heterogénea e influyente. «Tiene que generar muchos ganadores».

Con información de El Cooperante

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