Mérida.– En una reciente declaración de Ramón Alí Contreras, presidente de la Federacion Venezolana de Maestros en Mérida, junto a representantes del magisterio merideño alzaron su voz para denunciar la crítica situación que atraviesa el sector educativo, enfatizando que la recuperación del sistema pasa obligatoriamente por una dignificación salarial inmediata.
Durante el intercambio, los voceros subrayaron que el maestro ha dejado de ser el "motor fundamental" de la escuela debido a ingresos que no cubren sus necesidades básicas. Recordaron con nostalgia una época en la que el docente podía, incluso, socorrer a sus alumnos.
"Yo recuerdo que cuando un niño se desmayaba de hambre, el maestro tenía cómo y con qué pagarle una arepa y un cartón de leche. Hoy, desde el 2014, la crisis se ha acentuado y la inflación se comió cualquier aumento", señaló Contreras
Deserción y precariedad: el éxodo de los maestros
Uno de los puntos más alarmantes discutidos fue la fuga de talento. Según los testimonios, una cantidad incontable de profesionales de la educación han abandonado las aulas para dedicarse a oficios informales como la carpintería, la vigilancia o el comercio ambulante (buhonería) para poder sobrevivir.
Denuncian que muchos maestros han sido suspendidos de sus nóminas a pesar de cumplir con sus labores, lo que empuja a renuncias masivas.
Existe una preocupante disminución en la matrícula de las carreras de Educación. Instituciones emblemáticas como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) reportan una baja crítica de nuevos ingresos.
El riesgo de la "meritocracia" improvisada
Ante la ausencia de profesionales titulados, los docentes manifestaron su preocupación por la inclusión de personas no capacitadas para impartir clases en diversas instituciones. Advierten que esta medida, lejos de solucionar el problema, va en detrimento de la formación de los niños y jóvenes merideños.
Para el dirigente magisterial, la solución no admite parches: "Lo primero que hay que pensar es en darle un buen salario al maestro", concluyeron, reiterando que sin docentes bien remunerados, las instalaciones escolares y la calidad educativa seguirán en franco deterioro.
Leonardo Rodríguez Dugarte / Compás Informativo

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