Kiev, Ucrania.- Una delegación ucraniana se dirigía a Ginebra el lunes para otra ronda de conversaciones con funcionarios rusos mediadas por Estados Unidos, antes del cuarto aniversario la próxima semana de la invasión a gran escala de Rusia contra su vecino.
No había expectativas de avances significativos para poner fin a la guerra en las reuniones del martes y el miércoles en Suiza, ya que ambas partes parecen aferrarse a sus posiciones iniciales sobre cuestiones clave, pese a que Estados Unidos fijó junio como plazo para alcanzar un acuerdo. El futuro de las tierras ucranianas ocupadas o ambicionadas por Rusia es un asunto crucial.
Los defensores ucranianos siguen enfrascados en una guerra de desgaste con el ejército más grande de Rusia en un frente de unos 1.250 kilómetros (750 millas). Los civiles ucranianos soportan bombardeos aéreos rusos que con frecuencia les dejan sin electricidad y destrozan viviendas, mientras Ucrania ha desarrollado drones capaces de adentrarse en territorio ruso y atacar refinerías de petróleo y depósitos de armas.
El gobernador de la región rusa occidental de Briansk dijo el lunes que las defensas aéreas habían derribado 229 drones ucranianos en las 24 horas anteriores. Ninguna otra región rusa ha sufrido tantos ataques simultáneos con drones en un solo día, afirmó el gobernador Alexander Bogomaz.
La Fuerza Aérea de Ucrania, por su parte, dijo que Rusia lanzó durante la noche 62 drones de ataque de largo alcance y seis misiles de varios tipos contra Ucrania.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó el lunes que las conversaciones en Ginebra abordarán “un abanico más amplio de cuestiones relacionadas con los territorios y otros asuntos vinculados a las exigencias que tenemos”. No dio más detalles sobre esos temas.
Un año de esfuerzos de paz por parte del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha logrado detener los combates. Funcionarios occidentales y analistas señalan que el presidente ruso, Vladímir Putin, cree que el tiempo juega a su favor, que el apoyo occidental a Ucrania se irá debilitando y que la resistencia ucraniana acabará por colapsar bajo la presión.
El general Kyrylo Budanov, jefe de gabinete del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, publicó una fotografía en Telegram en la que aparecía de pie junto a un tren con otros miembros del equipo negociador, que está previsto que sea encabezado en Ginebra por Rustem Umerov, jefe del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.
Entrar o salir de Ucrania implica un largo viaje por tierra, incluso para funcionarios de alto rango, ya que el espacio aéreo del país está cerrado debido a la guerra.
El asesor de Putin, Vladimir Medinsky, quien encabezó el equipo de negociadores de Moscú en las primeras conversaciones directas de paz con Ucrania en Estambul en marzo de 2022 y quien ha impulsado con firmeza los objetivos bélicos de Putin, regresa para liderar la delegación de Moscú. Medinsky ha escrito varios libros de historia que se centran en exponer supuestas conspiraciones occidentales contra Rusia y denigran a Ucrania.
Igor Kostyukov, jefe de la inteligencia militar rusa, y el viceministro de Exteriores Mikhail Galuzin, junto con otros funcionarios, también integrarán la delegación, indicó el portavoz del Kremlin, Peskov.
El enviado de Putin Kirill Dmitriev también viajará a Ginebra para conversaciones separadas con Estados Unidos sobre cooperación económica, según Peskov. Moscú y Kiev están interesados en ofrecer a Washington futuras oportunidades de negocio.
No estaba claro qué funcionarios estadounidenses estarían en Ginebra. En conversaciones recientes en Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, el gobierno de Trump estuvo representado por los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner.
Las delegaciones rusa y ucraniana debían informar a sus líderes antes de que pudiera aceptarse cualquier posible compromiso discutido en Ginebra.
Con información de AP

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