Caracas.- Este jueves, Venezuela conmemora el Día del Maestro, una fecha instituida en 1945 por el presidente Isaías Medina Angarita en honor a la fundación de la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (1932). Sin embargo, más de ocho décadas después, las demandas del magisterio mantienen una vigencia urgente: mejores condiciones laborales, salarios justos y una dignificación de la profesión, que consideran la base para cualquier transformación social.
En medio de una profunda crisis económica que ha erosionado el poder adquisitivo, los educadores del país alzan su voz para recordar que, más allá de la vocación, es necesario un reconocimiento material acorde con su labor formadora.
La educadora Yamileth Peceiro destacó el papel ético y civil de los maestros. “Tienes un compromiso civil y la esperanza de que siempre se puede creer en un futuro, de que la sociedad puede cambiar. La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”, expresó, parafraseando al pedagogo brasileño Paulo Freire. Para Peceiro, la enseñanza sigue siendo un acto de fe en el porvenir, incluso en contextos adversos.
El día a día en el aula: un desafío humano
Andreina Franco, docente con años de experiencia, compartió una reflexión sobre la realidad concreta del aula, donde la tecnología no reemplaza la presencia humana. “Es una labor importante; no todos están preparados para cuando los niños lloran al mismo tiempo, cuando todos necesitan ir al baño, cambiar pañales o pedir agua a la vez”, explicó. Su testimonio subraya la complejidad emocional y logística de la enseñanza, especialmente en los primeros niveles.
La urgencia económica: “Un salario digno”
A pesar del fuerte componente vocacional, el gremio insiste en que esto no debe utilizarse para justificar la precariedad. Patricia Revolon, maestra, fue contundente: “Es fundamental el incentivo económico: un mejor sueldo y bonificaciones. Necesitamos, por sobre todo, un salario digno”. Esta exigencia marca el pulso de las movilizaciones y reclamos sostenidos por docentes en los últimos años, quienes enfrentan salarios insuficientes ante una inflación persistente.
En diversos colegios públicos, los maestros reconocen el rol crucial de padres y representantes para mantener operativos los espacios educativos, especialmente ante carencias de infraestructura, servicios y recursos didácticos. Esta alianza comunidad-escuela se ha convertido en un soporte indispensable para la continuidad del proceso educativo.
La fecha del 15 de enero rinde homenaje a la creación de la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria, fundada en 1932 durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Aquella organización pionera luchó por los derechos docentes y la modernización educativa, un legado que hoy los profesores evocan al reiterar que, sin condiciones dignas, no es posible una educación de calidad.
Hoy, mientras reciben felicitaciones y reconocimientos simbólicos, los maestros venezolanos ponen sobre la mesa una demanda histórica y actual: que la valoración social de su trabajo se traduzca en políticas públicas que garanticen su estabilidad económica y profesional.
Con información de Mundo UR.

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