Marcas venezolanas de alimentos se diversifican en lo industrial


Caracas.-
En un movimiento estratégico que marca una tendencia creciente en el sector productivo venezolano, diversas marcas nacionales, tradicionalmente asociadas al consumo doméstico, están ampliando sus horizontes hacia el segmento profesional de alimentos. Esta evolución responde a una demanda sostenida del sector gastronómico y de emprendimientos de todos los tamaños, que buscan soluciones de alto rendimiento y eficiencia.

La incursión en el mercado profesional no solo representa una expansión comercial, sino también una reafirmación del compromiso con la calidad y la innovación. Este enfoque permite a las empresas capitalizar su experiencia y reconocimiento, adaptando sus formulaciones y presentaciones a las exigencias específicas de la cocina industrial y los negocios de alimentos.

La Federación Venezolana de Industriales de la Panificación y Afines (Fevipan) ha sido testigo de esta transformación, donde actores clave del mercado presentan sus propuestas renovadas. Este cambio de paradigma impulsa la competitividad y ofrece una variedad de opciones a panaderías, restaurantes, cafés y heladerías.

Recientemente fue presentada Vatel Pro, de la línea Vatel, que complementa su portafolio con la marca Tresco para fortalecer su presencia en el mundo panadero, con una familia de mantecas vegetales valorada por su versatilidad y rendimiento sin grasas trans.

Expansión profesional



Henry Gómez, gerente de mercadeo de Grupo Mimesa, que produce la marca Vatel, explica que en las plantas de la empresa hay capacidad instalada para avanzar en otros mercados dentro del propio país. La nueva oferta está compuesta por un portafolio de productos especialmente diseñados para las necesidades del sector gastronómico. “Desde aceites de alto rendimiento hasta grasas especializadas, la meta es potenciar la productividad y la competitividad de los negocios, garantizando sabor y eficiencia en cada aplicación”, explica.

Las presentaciones adaptadas son clave para este segmento. Envases de 18 litros y galón son ahora comunes, facilitando el uso en cocinas profesionales y reduciendo la frecuencia de reposición. Esta optimización logística es un factor determinante para el ahorro de costos y la mejora de los procesos.

Entre los productos que se abren a estos mercados, detalla Gómez, “se encuentran la oleína de palma, reconocida por su alto rendimiento y máxima crocancia, ideal para frituras. También se destaca el aceite maravilla, una grasa especializada para frituras profesionales, y la grasa vegetal compuesta, que ofrece una gran versatilidad para el mundo de la confitería”.

El aceite vegetal y el de soya cubren un amplio espectro de usos, desde freír y aderezar hasta engrasar y rociar, mientras que el aceite de girasol es perfecto para mayonesas, salsas y salteados.

Panadería en desarrollo



La oferta para el sector panadero ha sido clave, y el crecimiento del sector se sustenta en la demanda de mantecas vegetales valoradas por su versatilidad y rendimiento, libres de grasas trans, como marcan el mercado y sus preferencias.

“Las mantecas, en presentaciones de 15 kilos, están diseñadas para cubrir un amplio rango de aplicaciones en la panadería y pastelería. Entre estas, se encuentran opciones ideales para rellenos, obleas y galletas, así como formulaciones específicas para masas de panificación, premezclas y coberturas firmes para tortas”, precisa Gómez acerca de lo que demanda el mercado venezolano.

Otras variedades de los productos deben pasar procesos para optimizar su presencia y la relación costo-beneficio en sectores como la pastelería y la panadería, y para la elaboración de confitería y chocolatería.

Atención a lo que va demandando el mercado


La experiencia de marcas venezolanas como Vatel, en el sector doméstico y ahora industrial, ha determinado que se desarrollen productos como “una manteca versátil, en presentaciones de 10 y 15 kilos, perfecta para masas y hojaldres, cremas de relleno, tortas y procesos de batido”, detalla Henry Gómez, gerente de mercadeo de Grupo Mimesa.

El mercado venezolano marca el ritmo y los sectores a desarrollar, mostrando una dinámica que exige constante adaptación e innovación. En este escenario desafiante, la consolidación de la presencia de marca en el competitivo mundo de la producción de alimentos se vuelve fundamental. No se trata solo de vender productos, sino de establecer una conexión profunda y duradera con el consumidor, basada en la confianza y la calidad.

Con una estrategia bien definida, el sector alimentario se convierte en un aliado estratégico indispensable para el food service. Esta alianza abarca desde pequeños emprendimientos, que buscan diferenciarse con propuestas innovadoras y productos de calidad, hasta grandes industrias alimentarias, que requieren un suministro constante y confiable para mantener sus cadenas de producción. Acompañar estos procesos, ofreciendo soluciones a medida y productos que satisfagan las diversas necesidades del mercado, permite afianzar un liderazgo que trasciende el ámbito del hogar venezolano.

Este liderazgo se construye sobre pilares como la diversificación de la oferta.

Con información de El Universal

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