Mérida– Investigadores del Centro de Estudios de África y Asia (CEAA) de la Universidad de Los Andes (ULA) organizaron un foro en el Museo Arqueológico de la universidad para conmemorar los 80 años de los bombardeos atómicos en Japón y alertar al mundo sobre el creciente peligro de las armas nucleares.
La investigadora Laura Torres, del CEAA, explicó que el foro busca difundir el riesgo que representa la proliferación de armamento nuclear y generar un mensaje de conciencia global.
El profesor Hernán Lucena, también del CEAA, compartió una visión preocupante sobre la situación actual, afirmando que el mundo atraviesa su peor momento en materia nuclear. Lucena señaló la desobediencia al tratado de no proliferación de armas nucleares y la salida de Rusia del acuerdo como factores clave. También mencionó otras amenazas como el despliegue de submarinos nucleares por orden de Donald Trump, las acciones unilaterales de Corea del Norte, las amenazas de India y Pakistán, y las tensiones generadas por los conflictos en Ucrania, Gaza e Israel. El ataque a las plantas nucleares durante la guerra entre Israel e Irán fue calificado como un hecho extremadamente delicado.
El foro enfatizó la importancia de las voces de los Hibakusha, los sobrevivientes a la bomba atómica, para promover el diálogo y la paz. Los investigadores destacaron que los nueve países que no adhieren al tratado de no proliferación amenazan al mundo con sus acciones, impulsadas por el ego de presidentes autoritarios.
Se señalaron posiciones críticas sobre la responsabilidad de líderes como Vladimir Putin, así como de países como Israel, Irán y Estados Unidos, en el deterioro de la situación nuclear. Los expertos advirtieron que la pérdida de la existencia humana, la naturaleza y el medio ambiente serían las consecuencias.
Un solo ataque nuclear desencadenaría una cadena de reacciones globales que pondría en jaque la supervivencia de la humanidad, por lo que los investigadores instaron a las Naciones Unidas a establecer un control global y presionar a los gobiernos para que abandonen las armas nucleares. Según Lucena, no hay alternativas; la humanidad ha llegado al límite y se encamina hacia un caos final.
Refiriéndose a las investigaciones sobre el efecto de una explosión nuclear, Lucena concluyó que una luz blanca e intensa será lo último que la humanidad verá.
Leonardo Rodríguez Dugarte / Compás Informativo
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