Chevron está recuperando la capacidad de bombear petróleo en Venezuela, tras el acuerdo alcanzado con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, según fuentes familiarizadas con el asunto.
Los detalles del acuerdo aún no estaban claros, pero se produce tras conversaciones recientes entre Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, y en medio del intercambio de prisioneros de la semana pasada, que liberó a los 10 estadounidenses criminales restantes detenidos por el Gobierno venezolano.
“Chevron opera a nivel mundial en cumplimiento de las leyes y regulaciones aplicables, así como del marco de sanciones establecido por el gobierno estadounidense, incluso en Venezuela”, declaró Bill Turenne, portavoz de Chevron.
Según el acuerdo, no se pagarían regalías ni impuestos al Gobierno de Nicolás Maduro.
La administración Trump revocó la licencia de Chevron, otorgada durante la era del expresidente Joe Biden, para bombear petróleo en Venezuela a principios de este año.
La medida fue criticada por los intereses petroleros, así como por algunos partidarios del MAGA (Madrugador de Nueva York), como Laura Loomer, quien advirtió que entregaría los yacimientos petrolíferos de Venezuela a China y socavaría la influencia energética estadounidense en la región.
Chevron ha planteado desde hace tiempo el mismo argumento, que ha resonado entre los funcionarios de la administración Trump, según personas familiarizadas con las conversaciones.
La decisión de Trump es el último giro en lo que han sido meses de negociaciones sobre Venezuela.
Los datos de la OPEP muestran que la producción petrolera venezolana se mantuvo sin cambios entre 900.000 y 1 millón de barriles diarios en junio, después de que las empresas estadounidenses redujeran sus operaciones.
Según tres fuentes consultadas por Reuters, la administración Trump podría ahora permitir que las compañías energéticas paguen a contratistas de yacimientos petrolíferos y realicen importaciones necesarias para mantener la operatividad. Algunas de estas importaciones podrían intercambiarse por crudo venezolano, como ocurrió con licencias anteriores.
Un alto funcionario del Departamento de Estado, citado por la agencia, afirmó que no podía referirse a ninguna licencia específica otorgada a los socios de Pdvsa, pero recalcó que Estados Unidos “no permitirá que el gobierno de Nicolás Maduro se beneficie de la venta de petróleo”.
Tres fuentes indicaron además que el Departamento de Estado —que en mayo bloqueó una propuesta del enviado especial del presidente, Richard Grenell, para extender las licencias— estaría ahora dispuesto a modificarlas, aunque imponiendo condiciones estrictas para evitar que fondos lleguen al gobierno de Maduro.
“Las autorizaciones podrían permanecer privadas”, aseguró una de las fuentes.
Con información de The Wall Street Journal y Reuters
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