El primer ministro francés, François Bayrou, ha anunciado este martes un plan de ajuste presupuestario a cuatro años, que comenzará en 2026, de 43.800 millones de euros para reducir el gasto y aumentar los ingresos. El objetivo es financiar el alza del gasto militar y controlar una deuda por las nubes.
Entre las medidas esbozadas por Bayrou en una intervención especial ante el Gobierno y la cúpula parlamentaria están, dentro de la partida de gastos, la congelación de las pensiones, la reducción en el empleo público y el recorte del gasto social y sanitario. Dentro de la partida de ingresos, entre otras, se contempla una contribución de solidaridad de los más "afortunados".
Ante el anuncio, el líder de los diputados del Partido socialista, Boris Vallaud, ha calificado el presupuesto de "brutal e inaceptable", y la líder ultraderechista, Marine Le Pen, ha asegurado que si Bayrou "no revisa su plan de gasto público, buscaremos derrocarlo". Por su parte, el diputado francés del izquierdista Francia Insumisa Eric Coquerel ha afirmado que su partido no votará el plan de finanzas del primer ministro y que actuarán para derribar al Gobierno si intenta aprobarlo en el Parlamento sin votación.
Bayrou ha señalado que la elevada deuda nacional representa un "peligro mortal" para el país. "Nos hemos vuelto adictos al gasto público", ha declarado durante su discurso.
El primer ministro francés ha urgido en repetidas ocasiones a atajar el rápido aumento de la deuda pública, ya que al actual ritmo el pago de la deuda alcanzaría en 2029 los 100.000 millones de euros y se convertiría en la primera partida del presupuesto.
Congelación de pensiones y recortes en gasto social y sanitario
Las restricciones propuestas por Bayrou implican congelar las pensiones al mismo nivel que en 2025, así como las limitaciones en otros gastos de bienestar social y salud. También podrían eliminarse dos días festivos: posiblemente el Lunes de Pascua y el 8 de mayo, que conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, encomendó a Bayrou la tarea de sanear las finanzas públicas con el presupuesto de 2026. El encargo llegó después de que su propia decisión de convocar elecciones legislativas anticipadas el año pasado diera como resultado un Parlamento sin mayoría absoluta y demasiado dividido para abordar el creciente gasto del país y un inesperado déficit fiscal.
Bayrou, un veterano político centrista, se enfrenta a un hemiciclo donde los partidos de oposición amenazan con derrocar a su Gobierno minoritario. El primer ministro francés deberá persuadir a la oposición en el fragmentado Parlamento para que al menos tolere sus recortes. De lo contrario, se arriesgará a una moción de censura como la que derrocó a su predecesor en diciembre por el presupuesto de 2025.
Si fracasa, una nueva crisis política podría provocar nuevas rebajas en la calificación crediticia y aumentar el coste de los intereses, que ya se prevé que se conviertan en la mayor carga presupuestaria, superando los 60.000 millones de euros.
"Todos tendrán que contribuir al esfuerzo"
Bayrou, veterano defensor de la deuda, ha intentado advertir a los franceses que los grandes sacrificios son inevitables: "Todos tendrán que contribuir al esfuerzo". "Es la última parada antes del abismo, antes de que la deuda nos aplaste", ha declarado el primer ministro ante parlamentarios, miembros del gabinete y periodistas.
Bayrou ha asegurado que se permitirá un aumento del gasto en defensa el próximo año y ha detallado que la propuesta incluye no reemplazar a uno de cada tres funcionarios públicos cuando se jubilen.
El primer ministro francés ha añadido que los franceses no deben olvidar la experiencia de Grecia, que atravesó una profunda crisis de deuda hace más de una década y necesitó múltiples rescates internacionales y años de duras políticas de austeridad para recuperarse. "Es tarde, pero aún hay tiempo", ha afirmado Bayrou.
Macron pide no presentar otra moción de censura
Tras el anuncio del pasado domingo de un nuevo aumento del gasto en defensa, Macron ha instado a los legisladores a no presentar otra moción de censura, argumentando que la de diciembre había perjudicado a las empresas y retrasado la expansión del sector de defensa al postergar el presupuesto de 2025.
Los partidos de izquierda probablemente se opondrán a los recortes en la asistencia social, mientras que la extrema derecha advierte que una congelación generalizada del gasto es injusta para los ciudadanos franceses y podría impulsarlos a oponerse a los planes de Bayrou.
En los dos últimos años de su segundo mandato, el drástico deterioro de las finanzas públicas podría empañar el legado de Macron.
Con información de Rtve
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