La comunidad parroquial de Aricagua se dispone a vivir con profunda fe las tradicionales fiestas en honor al Santo Cristo, una devoción que hunde sus raíces en los orígenes mismos del pueblo y que ha marcado la vida espiritual de sus habitantes durante generaciones.
El padre José Juan Flores, párroco de la comunidad, nos recuerda el relato fundacional que ha sido transmitido por los ancianos del lugar: “El Santo Cristo llegó originalmente a Pueblo Viejo, y desde allí intentaron llevar la imagen al sitio conocido como Las Piedras Tiradas, donde se pensaba fundar el pueblo. Sin embargo, al cruzar el lugar donde hoy se asienta Aricagua, la imagen se tornó tan pesada que los hombres no pudieron continuar. Lo interpretaron como un signo divino, y decidieron establecer allí el pueblo. Desde entonces, la imagen del Santo Cristo ha sido fuente de protección, consuelo y milagros para los fieles”.
La devoción al Santo Cristo de Aricagua ha crecido con el tiempo, y hoy en día son muchos los testimonios de sanaciones, favores concedidos y oraciones respondidas. Personas de distintos lugares acuden con fe a agradecer, a orar, y a participar de las actividades religiosas que la parroquia organiza en su honor.
Este año las celebraciones inician el domingo 28 de julio, con la novena al Santo Cristo, una tradición en la que cada día es organizado por una comunidad distinta de la parroquia, fortaleciendo así los lazos de unidad y oración entre los fieles.
El día martes 5 de agosto se celebrará una serenata en honor al Santo Cristo, como expresión de alegría, alabanza y gratitud por su presencia amorosa en medio del pueblo.
La jornada central será el miércoles 6 de agosto, con la Santa Misa en acción de gracias al Santo Cristo, una celebración solemne en la que se pedirá por la salud, la paz y el bienestar de todos los devotos.
El padre Flores invita a todos los fieles, tanto locales como visitantes, a unirse en estos días de fe y esperanza: “Es una oportunidad para renovar nuestro amor por Cristo, para agradecer por los favores recibidos y para seguir fortaleciendo nuestra comunidad en el amor de Dios”, acotó.
Estas fiestas no solo son expresión de tradición, sino también de una fe viva que sigue transformando corazones.
Con información de Arquimer Comunicaciones
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