Este domingo llegaron a El Salvador 238 presuntos miembros de la banda venezolana Tren de Aragua, informó esta mañana el presidente Nayib Bukele, quien señaló que se trata de los primeros integrantes de esta organización criminal que llegan al país.
El 3 de febrero, en su visita a San Salvador, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, informó que Bukele había hecho el ofrecimiento de acoger a presos enviados por Washington.
“Hoy (domingo) llegaron a nuestro país los primeros 238 miembros de la organización criminal venezolana Tren de Aragua. Fueron trasladados de inmediato al CECOT, el Centro de Reclusión para Terroristas, por un período de un año (renovable)“, aseguró el mandatario en la red social X.
Estados Unidos incluyó a este grupo criminal en su lista de organizaciones terroristas. El Cecot es la prisión de máxima seguridad que el gobierno de Bukele levantó para encerrar a pandilleros detenidos en el marco de su “guerra” en contra de esos grupos criminales lanzada hace casi tres años.
Está ubicado en una zona rural a 75 km al sureste de San Salvador. El Tren de Aragua se conformó en 2014 en la cárcel venezolana de Tocorón, en el estado Aragua (centro-norte).
Está vinculado a asesinatos, secuestros, robos, venta de drogas, prostitución, extorsión y trata de personas.
Sus actividades se expandieron a varios países del continente, entre ellos Estados Unidos, y en Sudamérica a Colombia, Chile y Perú, según diversos informes de inteligencia.
Lo anterior, a pesar de que el juez federal estadounidense, James Boasberg, ordenó que se detuvieran las expulsiones relacionadas con la invocación de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 del gobierno de Donald Trump y que los vuelos regresaran a Estados Unidos.
Sin embargo, Bukele informó que los detenidos fueron traslados al Centro de Reclusión para Terroristas (CECOT) -una megacárcel- por un período de un año renovable, anunció el mandatario en su cuenta de X, al tiempo que destacó que “Estados Unidos pagará una tarifa muy baja por ellos, pero una tarifa alta por nosotros”.
“Con el tiempo, estas acciones, combinadas con la producción que ya generan más de 40,000 reclusos que participan en diversos talleres y labores bajo el programa Ocio Cero, contribuirán a la autosostenibilidad de nuestro sistema penitenciario. Actualmente, cuesta $200 millones al año”, agregó en la publicación, que acompañó de un video que muestra la llegada y el traslado de los detenidos.
Además, informó que Estados Unidos también envió al país a 23 miembros de la MS-13 buscados por la justicia salvadoreña, incluyendo a dos cabecillas. “Uno de ellos es miembro de la estructura más alta de la organización criminal”, precisó.
“Esto nos ayudará a finalizar la recopilación de inteligencia y perseguir a los últimos remanentes de la MS-13, incluidos sus antiguos y nuevos miembros, dinero, armas, drogas, escondites, colaboradores y patrocinadores”, apuntó.
Bukele resaltó que, además de avanzar en la lucha contra el crimen organizado, El Salvador también ayuda a sus aliados para lograr la autosuficiencia del sistema penitenciario y obtener “información vital” para hacer de su país “un lugar aún más seguro”.
“Que Dios bendiga a El Salvador y que Dios bendiga a Estados Unidos”, finaliza su mensaje.
Al respecto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, destacó en sus redes sociales el envío de los líder de la MS-13 y de los más de 250 extranjeros presuntamente pertenecientes al Tren de Aragua, a quienes describió como “enemigos”, tras la invocación del presidente Donald Trump, de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 contra esta organización criminal.
“… El Salvador se comprometió a mantener en sus excelentes cárceles a un precio justo que también ahorrará dinero a nuestros contribuyentes”, dijo.
“El presidente Nayib Bukele no solo es el líder de seguridad más fuerte de nuestra región, sino que también es un gran amigo de EE. UU. ¡Gracias!”, finalizó.
El sábado, un juez estadounidense bloqueó temporalmente el uso de la Ley de Enemigos Extranjeros utilizada por Trump, por un periodo inicial de 14 días que podría ser ampliado. La legislación, que hasta ahora solo se había aplicado en tiempos de guerra, permite al gobierno estadounidense realizar deportaciones sin audiencia previa de quienes estime enemigos del país.
Al respecto, Buekele ironizó en otra publicación: “Oopsie… Too late (¡Ups!, demasiado tarde).
Con información de El Nuevo Herald y Aristegui Noticias


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