Las fuertes lluvias que afectaron la zona provocaron el desbordamiento de los ríos en el Valle del Mocotíes causando dañó a las vías, calles, casas y comunidades de los municipios Zea, Antonio Pinto Salinas y Tovar.
Sin embargo, la solidaridad también se hizo presente casi desde el primer momento. Un gran número de personas voluntarias así como distintas instituciones públicas y privadas también llegaron para hacer efectiva su solidaridad. Desde entonces se ocupan de proveer alimentos, hidratación, ropa y enseres.
Muchas familias perdieron a sus seres queridos, viviendas y bienes. De allí la necesidad de seguir colaborando y apoyando a estos sufridos ciudadanos.
También son muchos los que siguen necesitando ayuda y los que todavía son asistidos por los cuerpos y organismos de seguridad y prevención de riesgo que siguen allí prestando sus servicios.
Entre tanto, las autoridades nacionales, regionales y municipales han tenido que articularse para apoyar a la población y solucionar sus múltiples problemas.
Dada la magnitud de las necesidades, el apoyo de todos los sectores organizados seguirá siendo muy importante. Mención especial merece Cáritas Arquidiocesana por su loable labor. No obstante, las contribuciones particulares también serán necesarias y para ello se mantendrán los puntos y centros de acopio de la ayuda solidaria.
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