DOCUMENTOS DE GEOPOLÍTICA

LA UNIÓN EUROPEA
Por: Peter Molina Hurtado.
Politólogo. Especialista en Relaciones Internacionales. Profesor de la Universidad de Los Andes.

La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición alemana el 7 de mayo de 1945. Después del Día de la Victoria los europeos comenzaron a hacer el balance de los que había sido la guerra más desastrosa de la humanidad. Alemania había perdido 13,5 millones de vidas entre soldados y civiles, Francia sumaba más de un millón de muertos, Polonia había perdido el 20% de su población, Yugoslavia el 10% y la Unión Soviética a 25 millones de personas. En total, la Segunda Guerra Mundial dejó un saldo de alrededor de 50 millones de muertos, ¡unos 23 mil diarios!

A las irreparables pérdidas humanas seguían las pérdidas materiales. Polonia, Rusia, Yugoslavia, Grecia, Italia, el norte de Francia, Bélgica, Holanda y Alemania estaban desolados. Sobre estos territorios se aplicó la política de "tierra arrasada" para evitar que el enemigo aprovechara los recursos existentes. Todo estaba diezmado a tal punto que en 1946 los europeos consumían menos de 1500 calorías diarias, ni la mitad de lo que necesitaba un ser humano para alimentarse adecuadamente. En general, la Europa de la postguerra era el reino del caos sobre el cual colgaba la espada del totalitarismo soviético y de cuya amenaza no se desprendería sino hasta los años setenta. Pero, a pesar del cuadro crónico, tres años después Europa estaba en el camino del desarrollo económico y la producción industrial y agrícola estaba alcanzando los niveles de preguerra. Una década después las heridas estaban cicatrizadas y Europa daba paso a un acuerdo económico de cooperación que levantaría el futuro edificio de la integración de las economías de, primero de seis países y luego, quince países que crearon un mercado único de 3.234.000 km2 y de 371 millones de consumidores, el más grande del mundo.

ORÍGENES DE LA UNIÓN EUROPEA

La idea de una asociación de Estados europeos no es nueva y está asociada al universalismo cristiano. De hecho, durante la Edad Media se concebía a Europa como una unidad y en la que el sucesor de San Pedro era considerado la autoridad Suprema.

El 5 de septiembre de 1929 en un discurso pronunciado ante la Sociedad de Naciones, el conde austríaco Caudenhove Kalergi planteó a los gobiernos europeos la creación de los Estados Unidos de Europa. Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos de la época hizo poco probable que semejante idealismo se pudiera materializar. Por el contrario, la captura de nuevos y extensos territorios para asegurar fuentes constantes de materias primas, áreas para la inversión y mercados seguros para las manufacturas había sido la característica predominante de las relaciones entre los Estados europeos desde el inicio de los tiempos modernos. La Primera Guerra Mundial (1914–1918), cuyo origen puede rastrearse en la competencia intercolonialista, no modificó en mucho esta situación. Por el contrario, después de la guerra se acentuó la lucha despiadada por la captura colonial cuando la guerra proporcionó incentivos a las naciones victoriosas (la derrota alemana y rusa, el desmembramiento austro-húngaro, la disolución del Imperio Turco Otomano y el aislacionismo estadounidense) de participar en un nuevo reparto del mundo. Veintiún años después la competencia interimperialista desencadenó una Segunda y más terrible Guerra Mundial (1939–1945).

Durante el período de entreguerras (1919-1938) ocurrieron variadas iniciativas intraeuropeas para detener el descenso económico comparado de Europa con el resto del mundo. Pero en la Europa de la primera postguerra los resentimientos y el nacionalismo económico influyeron mucho en el fracaso de la disminución de las barreras arancelarias y no arancelarias que erigían los países para defender la producción nacional. Incluso la Unión Económica Belgo luxemburgo, suscrita el 25 de julio de 1921 y en vigencia desde el 1 de mayo de 1922 fracasa por las concepciones tan particulares sobre el comercio. Fue necesario esperar el fin de la Segunda Guerra Mundial para que la conciencia europea, acostumbrada a pensar en un mundo "eurocéntrico" concentrara sus esfuerzos en lograr un camino que proporcionara paz y seguridad, por una parte, y desarrollo y competitividad, por la otra.

El retroceso económico de Europa después de la guerra fue espectacular. La renta nacional y la producción alemana de 1946 fueron menos de un tercio de las de 1938; el Producto Interno Bruto italiano para el mismo año era de tan sólo el 40% del de 1938. La renta nacional de Francia era 50% de la de antes de la guerra, mientras que el comercio exterior inglés en 1946 era tan sólo el 38% del total de 1938.

Bajo ese estado de cosas e impelidos por la confrontación por la hegemonía mundial que se mostraba en el horizonte entre Estados Unidos y la Unión Soviética (la Guerra Fría), el gobierno de Harry S. Truman, quien ya había lanzado su famosa doctrina de contención del comunismo, decide actuar con un plan de reconstrucción de Europa. La decisión se tomó el 12 de marzo de 1946 con el objetivo de hacer ver a Moscú que Europa Occidental era considerada como área prioritaria de la política de seguridad estadounidense. Truman encomendó a su secretario del tesoro, el General George Marshall desarrollar un plan de ayuda alimentaria, técnica, económica, financiera y militar para Europa.

El 5 de junio de 1947, ante un auditorio congregado en la Universidad de Harvard y con motivo de recibir el doctorado honoris causa, el General Marshall expone los lineamientos del Plan Europeo de Reconstrucción que más tarde llevaría su nombre. El Plan Marshall fue una "verdadera transfusión de sangre" a la destruida Europa: 5.000 millones de dólares anuales durante 15 años.

El Plan Marshall era un mecanismo de ayuda estadounidense que perseguía varios asuntos paralelos y menos confesos en el proceso de reconstrucción de Europa. Uno de ellos, ya mencionado, servir de contención a la URSS en el marco de la Doctrina Truman a la presencia soviética en Europa Occidental. El accionar soviético se manifestaba a través de los partidos comunistas europeos que habían llevado a comunistas a formar parte de la coalición de gobiernos de la postguerra en Islandia, Francia. Yugoslavia e Italia. El Partido Comunista Francés contaba con 800 mil militantes y el Partido Comunista Italiano era la fuerza política más influyente en todas las ciudades italianas a excepción de Milán. En ambos países gozaban de un gran prestigio porque la guerrilla comunista fue la única fuerza de resistencia nacional a la ocupación nazi y fascista. Del mismo modo, los comunistas belgas amenazaron con derrocar el gobierno cuando regresó del exilio londinense en noviembre de 1944. En Grecia la guerrilla comunista amenazaba al gobierno griego y pro aliado occidental con la guerra civil desatada desde marzo de 1946. En Washington la ayuda para la reconstrucción fue percibida como un mecanismo de ayudar a las fuerzas liberales, moderadas y conservadoras de los países europeos aliados de Estados Unidos.

La asistencia a Europa era también importante para Estados Unidos para evitar el doloroso recuerdo de la recesión que sacudió el país durante los años veinte y treinta cuando la Europa posterior a la Primera Guerra Mundial reinició sus actividades económicas de tiempos de paz. En Washington se temía que con el fin de la Segunda Guerra Mundial cesaba el estímulo necesario a su economía. El Plan Marshall significaba mantener un alto nivel de productividad interna por la demanda europea de bienes y servicios necesarios para la reconstrucción. Bienes y servicios que tendrían que comprar en la única economía cuya infraestructura productiva no fue tocada por la guerra.

A la propuesta de Marshall siguió la Conferencia de París del 12 de junio del mismo año entre los países de Europa Occidental (Francia, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica y los tres distritos alemanes ocupados por los aliados occidentales) y de la cual surge el Comité Europeo de Cooperación Económica, que se convertiría en 1951 en la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE) y que estaría integrado por 17 países europeos (con la exclusión de la España franquista y de Finlandia controlada por los soviéticos). A saber: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Suecia, Turquía, Yugoslavia e Islandia.

La OECE tuvo como primer objetivo distribuir los donativos alimentarios extranjeros ante el espectro del hambre que asolaba a Europa. Pero, más importante fue la elaboración del plan de desarrollo de las economías europeas. Sin embargo, su accionar en la coordinación de las políticas económicas y sociales fracasó por el procedimiento adoptado por su órgano ejecutivo de sancionar medidas por unanimidad. Aunque el procedimiento adoptado por los gobiernos de la OECE no bloqueó la ejecución de los proyectos, los mismos quedaban reducidos sólo a los países que no se abstuvieran. La OECE decepcionó a los que pensaban que se estaba en el camino de la integración europea, pero fue el primer paso.

El paso decisivo a la unificación lo proporcionó la situación de Alemania en la postguerra. Entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, en la ciudad alemana de Postdam y bajo la ocupación soviética, ocurrió la Conferencia entre Truman, Wiston Churchill y José Stalin para determinar el futuro de Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria, principalmente y de las fuerzas de ocupación. En dicha conferencia no se llegó a acuerdo alguno sobre el retiro de las fuerzas soviéticas en Europa Oriental y estadounidenses en Europa Occidental. Pero, en Postdam se acordó que Alemania quedara bajo la administración de las cuatro potencias ocupantes (Estados Unidos, Francia, gran Bretaña y la URSS). El acuerdo que sólo duró un año y el deterioro de la coalición vencedora de la Segunda Guerra Mundial empujó a las fuerzas occidentales a fundar en tres de los cuatro distritos ocupados a la República Federal de Alemania. El nuevo Estado nace formalmente con la sanción de su Ley Fundamental el 23 de mayo de 1949, misma que desde el 3 de octubre de 1990 rige para la Alemania unificada. A pesar del apoyo estadounidense, Washington temía que toda Alemania caería bajo la influencia soviética sino se aseguraba su ingreso a la comunidad de naciones libres. Por tal motivo, alentó al ministro de relaciones exteriores de Francia, Robert Schuman, la elaboración de un plan que reuniera al naciente Estado con sus pares occidentales.

La respuesta de Schuman, elaborada por el Comisario del Plan de Reconstrucción de Francia, Jean Monnet, ocurrió el 9 de mayo de 1950 a las cuatro de la tarde cuando declara la intención del gobierno francés de negociar con Alemania y con cualquier otro país el establecimiento de una institución que creara un mercado común de carbón, de mineral de hierro, de chatarra y de acero de los Estados miembros, a saber, la principal industria para la reconstrucción de Europa. La propuesta de Schuman fue bien acogida por Alemania, Italia y los países del BENELUX. Al año siguiente se firmaba en París el Tratado de Establecimiento de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA) y entra en vigor el 25 de julio de 1952. El 10 de febrero de 1953 la Alta Autoridad ejecutiva de la CECA declara constituido el mercado común del carbón y del acero y el 1 de mayo del mismo año asume toda la jurisdicción sobre la materia por un lapso de duración de cincuenta años.

El Plan Schuman es la partida de nacimiento de la futura Europa comunitaria y de su desarrollo y experiencia surgiría la actual Unión Europea. Los negociadores del Tratado de París entendieron con la creación de la CECA de que habían dado origen a una institución totalmente nueva, cuyo fortalecimiento no podía ser dado por los procedimientos propios de las organizaciones intergubernamentales: requisitos de unanimidad, contribuciones financieras, sumisión del ejecutivo de la organización a los representantes nacionales. Por el contrario, la nueva organización contaría con una Alta Autoridad, que presidiría Jean Monet, cuyas decisiones serían vinculantes para los países que asumieran el proyecto y, a solicitud de los Países Bajos, un Consejo de Ministros en representación de los Estados que, en determinados casos, tendría la facultad de emitir dictámenes vinculantes. Una Asamblea Parlamentaria que aseguraría la representación popular y que en 1958 se llamaría Parlamente Europeo; un Comité Consultivo formado por industriales, gremialistas, consumidores y comerciantes para asesorar a la Alta Autoridad y un Tribunal de Justicia completaban el mecanismo. Instituciones de la CECA. Sobre este mecanismo institucional se levantaría el edificio de las Comunidades Europeas.

El éxito de la CECA conduce a otras iniciativas y se pensó en la integración de otros sectores económicos de los "seis": creación de una comunidad agrícola o "Pool verde", una autoridad común en el servicio del transporte y una comunidad sanitaria o "Pool blanco". Sin embargo, tres proyectos ulteriores llamaron rápidamente la atención: creación de una comunidad europea de la energía atómica, otra de defensa y una política. Proyectos muy asociados con la situación política internacional del momento.

El proyecto de la Comunidad Europea de Defensa (CED) y Comunidad Política Europea (CPE) tenían objetivos asociados a la búsqueda de una política de seguridad común y de creación de una confederación política europea que salvaguardara la paz, respectivamente. En el CED se preveía crear un ejército europeo que trabajara estrechamente con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y administrado por instituciones comunes similares a las de la CECA. Para ejecutar la propuesta en septiembre de 1952 se eligió una "Asamblea ad hoc" al Parlamento Europeo con la función de crear el estatuto respectivo de la CED y de la CPE. Pero, entre abril y julio de 1954 el Partido Comunista Francés realizó una campaña propagandística intensa de rechazo a la nueva alianza militar que, a su vez, motorizaba a la CPE. Finalmente el 30 de agosto de 1954 la Asamblea Nacional Francesa se negó a ratificar el Tratado de la CED.

El rechazo francés a la CED y CPE no frenó el impulso integracionista, sólo cerró una etapa particular del esfuerzo de la integración europea iniciado en 1950. Esta etapa se caracterizó por estar muy vinculada a la situación política internacional del momento: la Guerra Fría y en la que los países de Europa Occidental jugaba sólo un papel importante de contención en su región pero marginal en el proceso de tomas de decisiones estratégicas a escala mundial. La evidencia de que Europa Occidental no tenía nada que buscar en el plano estratégico mundial dio impulso a una nueva etapa integracionista a partir de la unión económica. Los "seis" comprendieron que sólo mediante el fortalecimiento económico y el mantenimiento de una Europa unida se podría lograr mantener a Europa en el lugar que ocupa en el mundo, para devolverle su influencia y su gloria y para aumentar de manera continua el nivel de vida de los pueblos.

Fue así como poco menos de un año después, en junio de 1955, los Jefes de Gobierno de la CECA se reunieron en Messina, Italia en lo que se adoptaron los memoranda de BENELUX, Alemania e Italia de perseguir la integración en otras áreas económicas como el de la energía y acelerar el camino hacia la integración con la creación del mercado común. En Messina se acordó elegir un comité de representantes nacionales para estudiar los dos nuevos marcos de integración y se nombró al Ministro belga de Asuntos Exteriores, Paul-Henri Spaak, como director del mismo. El 29 de mayo de 1956, durante la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de los gobiernos de la CECA realizada en Venecia, Spaak presenta el informe de creación de  la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) y de la Comunidad Económica Europea (CEE) que sería firmados el 25 de marzo de 1957 en Roma y que entraron en vigencia en el 1 de enero de 1958.

Spaak resumía así lo que había sido una constante en el proceso de integración europea a partir de la Primera Comunidad Europea, la CECA, la existencia de un ordenamiento jurídico sobre las bases de cuatro principios que determinarán no sólo el futuro del edificio comunitario sino, principalmente, la obligatoriedad estatal de asumirlos y la razón de su éxito: la superioridad de las instituciones, la independencia de los órganos comunitarios, la colaboración interinstitucional y la igualdad de los Estados.

LA EVOLUCIÓN HACIA EL MERCADO COMÚN

El Tratado de Roma que da origen a la EURATOM y la CEE es junto al Tratado de la CECA la carta magna de la Europa Comunitaria y el principio del camino definitivo que conducirá a la creación de la Unión Europea. El objetivo básico del Tratado de Roma fue la creación de un ente supranacional con personalidad propia, la CEE, con la misión fundamental de formar un mercado común. Para cubrir este objetivo, la Comunidad procedió a establecer varias actuaciones concretas que van a dar forma a tres períodos particulares en su accionar. Por razones metodológicas identificamos a tres períodos en su proceso de evolución, cada uno con etapas específicas con modificaciones pragmáticas en virtud de las circunstancias: la creación de la unión aduanera (1958-1970), la etapa de la consolidación del mercado interno y de la estructuración del sistema monetario (1970 a 1985) y la etapa de la Unión o de Maastricht (1987-1992).

En el primer período de creación de la unión aduanera y de liberación del comercio entre los miembros (1958-1972) se planteó la construcción de un arancel externo común en un lapso de doce años y la adopción de una política comercial común frente a terceros, por una parte, y la liberación progresiva del comercio intracomunitario. En función del primer objetivo, la adopción de una tarifa externa común (TEC) se concretó mucho antes de lo estipulado por el Tratado de Roma y el 1 de julio de 1968 se crea la unión aduanera. Con respecto al segundo objetivo, la liberación del comercio intracomunitario lo hizo progresar entre 1958 a 1961 en un 73%, siendo el área agrícola la única que siguió fuertemente protegida por cada Estado comunitario.

El 30 de junio de 1970 se inician las negociaciones para el ingreso a la Comunidad de Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca y Noruega y el 22 de enero de 1972 se suscriben los tratados de adhesión con la única excepción de Noruega, donde el pueblo rechaza en referendo el tratado de adhesión. La Comunidad de los "seis" se transforma a partir del 1 de enero de 1973 en la de los "nueve". Con el aumento de sus miembros la Comunidad se propone a partir de la Cumbre de Jefes de Gobierno, realizada en La Haya el 7 de noviembre de 1970, iniciar el camino a la consolidación comunitaria a través de dos objetivos trascendentales: la unión económica y monetaria.

El camino de la unión económica y monetaria se inicia con las recomendaciones hechas por el comité de expertos financieros y monetarios, presidido por Pierre Werner, ministro luxemburgués de finanzas, de armonizar las políticas económicas, monetarias, presupuestarias, las de circulación de capitales y las políticas fiscales y de ingresos. Sin embargo, en agosto de 1971 el gobierno de Richard Nixon anuncia la suspensión de la política de convertibilidad del dólar al oro y su abandono definitivo ocurre el 14 de noviembre de 1973, medida que sacude los cimientos del sistema monetario internacional establecido en Bretton Woods y, con ello el equilibrio de paridad de casi todas las monedas occidentales. La medida estadounidense hizo que la paridad de las monedas europeas se alejaran entre sí perjudicando el comercio intracomunitario y repercutiendo en la espiral de desempleo que comenzaría a sufrir la Comunidad hasta nuestros días.

A pesar de la crisis, en abril de 1972 los países comunitarios decidieron reducir las variaciones porcentuales entre sus nueve monedas a un máximo del 2,25% como medida para dinamizar el comercio intracomunitario. Esta medida se conoció como la "serpiente monetaria" y tenía como propósito acercar el valor de las diversas monedas comunitarias. Vale decir que la "serpiente" tuvo corta vida pues la crisis económica de los años setenta obligó a Gran Bretaña, Francia e Italia abandonar el camino de la busca de la paridad monetaria que agilizaría el comercio dentro de la Comunidad. Siete años después, el 13 de marzo de 1979, a raíz del encuentro del Consejo Europeo en Bremen, Alemania, la Comunidad se propuso poner en práctica el Sistema Monetario Europeo (SME) con la creación del Escudo Europeo (ECU) como primer paso para lograr la Unión Monetaria (UME). El ECU fue la moneda comunitaria de pagos hasta el 1 de enero de 1999 cuando fue sustituido por el EURO. El ECU consistía en un "pool" de monedas con una banda de flotación entre ellas del 2,25% (hasta un máximo del 6%) con el objetivo de convertirse en punto de referencia monetaria del comercio dentro de la Comunidad y de ésta con el mundo exterior, pero principalmente de ir adaptando los regímenes monetarios nacionales a una sola moneda comunitaria.

A partir del ECU se va perfilando la tercera y definitiva etapa que conducirá a la creación de la Unión Europea. El 12 de Junio de 1975, Grecia hace la solicitud de adhesión a las Comunidades Europeas y se adscribe formalmente el 1 de enero de 1981. La solicitud griega es seguida por la de Portugal (28 de marzo de 1977) y la de España (28 de julio de 1977), países que forman parte de la Unión desde el primero de enero de 1986. La Comunidad de los "nueve" se convierte así en la de los "doce", con lo que suma una población total de 321 millones de personas y un 22 % del total del comercio mundial.

El tercer período de las Comunidades se inicia en marzo de 1982 por la presión que, dentro del Parlamento Europeo, realiza el "grupo cocodrilo" presidido por el europeísta Altiero Spinielli. Este grupo ultimó en 1984 el borrador del tratado de la Unión Europea destinado a fusionar los tres mercados (CECA, EURATOM y CEE). El 14 de junio de 1985 el presidente de la Comisión, Jacques Delors, presentó un conjunto de propuestas al Consejo de Ministros sobre la realización del mercado interior y su puesta en marcha en 1992. Estas propuestas fueron conocidas como el "Libro Blanco" y en el que la Comisión propone que en un lapso de siete años se instrumenten 300 medidas, entre las que se cuentan: eliminación de las fronteras físicas, técnicas y fiscales dentro de la Comunidad, que faciliten el acceso al mercado interior. Se trata así de crear el gran espacio de circulación libre de personas, de mercancías, de servicios y de capitales como si lo hicieran dentro de un Estado, es decir de libre circulación de factores. Del mismo modo propone la supresión total de toda barrera arancelaria y no arancelaria, la creación de una moneda única y la coordinación de las políticas nacionales de seguridad y defensa. Estas propuestas fueron de general aceptación y el "Libro Blanco" conduce a la firma del Acta Única Europea del 17 de febrero de 1986 y suscrita en Luxemburgo por los 12 gobiernos de la Comunidades Europeas. Así, el Acta es el instrumento institucional que modifica los Tratados Europeos y establece la obligación del mejoramiento institucional de las Comunidades por la vía de las reformas.

A las propuestas de Spinielli y Delors siguieron cinco años de intensas negociaciones para poner fin a las barreras técnicas, fiscales y presupuestarias intracomunitarias. Del mismo modo, se discutió sobre los recursos de la Unión, la ciudadanía europea, la política de seguridad y defensa y el sistema monetario único de Europa, entre otras materias. Las negociaciones condujeron a la firma del Tratado de la Unión Europea en la ciudad holandesa de Maastricht el 7 de febrero de 1992 y se sometió a referéndum en todos los países europeos y entró en vigencia el primero de enero de 1993. Con el Tratado se fusionan las tres Comunidades Europeas y surge la Unión Europea, ahora la "unión de los quince" con la incorporación de Austria, Suecia y Finlandia a partir del primero de enero de 1995.

La Unión Europea se caracteriza por un sistema institucional original creado por los Tratados de París, Roma y Maastricht y fundadas sobre los principios de la supranacionalidad o de aceptación por parte de los Estados de todas las decisiones que adopten los órganos comunitarios por mayoría simple o cualificada y del principio de "complementariedad" institucional que ocurre entren los órganos de la Unión y las de los Estados Nacionales, que impide la duplicidad de funciones.

Las Instituciones de las Comunidades Europeas se fusionaron en una sola el primero de julio de 1967 mediante el Tratado que creó un Consejo y una Comisión únicos de las Comunidades y que se agregaron al conjunto de instituciones europeas. El conjunto de las instituciones de la Unión Europea son: El Consejo Europeo; el Consejo de la Unión Europea; el Parlamento; la Comisión Europea; el Tribunal de Justicia de la Unión; el Tribunal de Cuentas; el Comité Económico y Social y el Comité de Regiones.

EL CONSEJO EUROPEO

El Consejo Europeo nació de la práctica iniciada en diciembre de 1974 en el encuentro efectuado en París por los Jefes de Estados o de Gobiernos de los países miembros de las Comunidades. En esta reunión se planteó hacer reuniones regulares con el Presidente de la Comisión y con sus ministros de Asuntos Exteriores y, a su vez, miembros del Consejo de la Unión Europea. Se podría decir que el Consejo Europeo hace el rol equivalente de la de los Jefes de Estados en un régimen parlamentario, pero con la función explícita de impulsar las principales iniciativas políticas de la Unión y sobre las cuales trabajarán el Consejo de la Unión. Por lo general el Consejo Europeo se reúne dos veces al año y examina la situación internacional a través de la Política de Seguridad común de la Unión.

EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA

El Consejo de la Unión Europea se le puede denominar también como el Consejo de Ministros de la Unión Europea, ya que cada gobierno delega en sus ministros las negociaciones sobre la materia de su competencia, su coordinación y ejecución en el marco de las políticas de la Unión. Como tal, el Consejo de Ministros es la principal institución decisoria de la Unión Europea. La presidencia del Consejo de la Unión la ejerce cada país por un período de seis meses. Las decisiones del Consejo las prepara el Comité de Representantes Permanentes de los Estados miembros (COREPER), asistido por comités compuestos por los funcionarios de los ministerios nacionales. La Secretaría General del Consejo reside en Bruselas y tiene a su cargo preparar y ejecutar las decisiones.

El Consejo tiene la función de coordinar todas las políticas económicas generales de los Estados miembros, como tal, le compete aprobar todos los actos jurídicos, reglamentaciones y decisiones tomadas sobre la materia y las demás asociadas a las áreas ministeriales que representan. Junto con el Parlamento asume competencias legislativas de elaborar proyectos de ley y de fiscalizar el presupuesto de la Unión. Finalmente es el Consejo el órgano que aprueba los convenios internacionales negociados por la Comisión.

El PARLAMENTO EUROPEO

El Parlamento Europeo entró en vigencia el 1 de enero de 1978. Su origen estaba establecido en el Tratado de Roma bajo la denominación de "Asamblea" de las Comunidades Europeas e integrado por miembros elegidos por sufragio universal por los ciudadanos comunitarios. Para llevar a cabo el mandato de Roma, en 1971 se encomendó a un grupo de expertos en derecho constitucional, bajo la dirección del profesor George Vedel, la realización de un estudio sobre los procedimientos eleccionarios de los parlamentarios y el establecimiento de sus competencias, entre otros asuntos conexos. El Informe Vedel fue presentado el 12 de diciembre de 1975 con la propuesta de crear un Parlamento Europeo con 410 miembros y para períodos parlamentarios de cinco años, de los cuales cada uno de "los cuatro grandes" (Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia) estaría representado por 81 diputados comunitarios; Holanda, 25; Bélgica, 24; Dinamarca, 16; Irlanda, 15 y Luxemburgo, 6. Las primeras elecciones parlamentarias comunitarias ocurrieron los dos primeros domingos del mes de junio de 1979.

La primera sesión del Parlamento ocurrió el 17 de julio de 1979 en su sede de Estrasburgo, Francia. En el Parlamento los eurodiputados no se agrupan por bancas nacionales sino en grupos políticos organizados. Estos grupos representan todas las esferas del pensamiento político europeo y entre los que se cuentan los siguientes grupos: socialistas; cristiano demócratas; comunistas; demócratas europeos; liberal y democrático; la unión de demócratas europeos; grupo arco iris; de las derechas europeas; e independientes. Los miembros de estos grupos se organizan en veinte Comisiones de Trabajos sobre las diversas materias legislativas de la Unión en Bruselas y las presentan al Secretario General del Parlamento en Luxemburgo.

El Parlamento ejerce conjuntamente con el Consejo de la Unión Europea la función legislativa y redacta directivas y reglamentos comunitarios. Del mismo modo se pronuncia sobre las propuestas de la Comisión Europea, a la que se invita a modificar las propuestas de acuerdo que requieren modificaciones según el Parlamento. Todas las propuestas de la Comisión desde la firma del Acta Única se someten a dos lecturas en el Parlamento y el Consejo de la Unión. Desde Maastricht el Parlamento tiene poderes de codecisión con el Consejo en sectores concretos: libre circulación de mercancías y de personas, transporte, el mercado interior, educación, ciencia y tecnología, medio ambiente, salud, cultura. El Parlamento comparte también con el Consejo el poder presupuestario al aprobar el presupuesto de la Unión y fiscaliza los "gastos no obligatorios" realizados por el Tribunal de Cuentas de la Unión.

LA COMISIÓN

La Comisión fue el órgano común de las tres Comunidades cuando ocurrió el tratado de la fusión del primero de julio de 1967. Es así el órgano ejecutivo de la Unión y de ella se ha dicho que será el Primer Ministro cuando ocurra la unión política de Europa. La Comisión está compuesta por 20 miembros nombrados por cinco años por común acuerdo de los Estados miembros y sometida a la votación del Parlamento. Por sé, los miembros del órgano ejecutivo de la Unión no están sometidos a la orden de ningún Estado, su misión es la Unión.

La Comisión tiene varias funciones, entre las que se cuentan:

Es la guardiana de los Tratados, por lo que vela por la correcta aplicación de las decisiones adoptadas por las instituciones de la Unión y obligatorias para los Estados. Cuando un Estado no cumple la normativa de la Unión o viola las disposiciones adoptadas por las instituciones de ésta, la Comisión investiga, se pronuncia y comunica al Estado inculpado, bajo el control del Tribunal de Justicia, las medidas necesarias para regularizar la situación.

La Comisión es el motor de la política comunitaria. En ella se originan todas las acciones de la Unión, puesto que le corresponde presentar al Consejo las proposiciones y proyectos de reglamentaciones de la Unión (derecho de iniciativa). Del mismo modo, aplica las normas de los tratados en materias especiales, asumiendo el carácter supranacional, cuando las mismas son frenadas por los gobiernos y las empresas cuando afectan sus intereses.

La Comisión representa los intereses de la Unión y sólo persigue los objetivos de asegurar la materialización de la unión en todas las áreas y actividades. Por lo tanto, la Comisión debe esforzarse en las negociaciones difíciles en el seno del Consejo de Ministros para hacer prevalecer el objetivo comunitario.

La sede administrativa de la Comisión se reparte entre Bruselas y Luxemburgo y es asistida por un Colegio de Comisario y 23 direcciones generales que siguen la aplicación de las políticas de la unión en todos los sectores especializados y administración en general.

EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN

Desde su creación en 1952, como Tribunal de justicia de la CECA, el máximo Tribunal de la Unión ha procesado miles de casos referidos a problemas sobre competencia jurisdiccional.

El Tribunal tiene su sede en Luxemburgo y está compuesto por quince jueces nombrados de común acuerdo por los Estados miembros para un período de seis años. Los jueces no representan sus países, por lo que son totalmente independientes, persiguiéndose que a través de sus sentencias e interpretaciones ayuden a crear a un verdadero derecho europeo. Así, las sentencias del Tribunal están por encima de los procesos y marcos legales de los Estados de la Unión. En todo caso, el Tribunal debe verificar la compatibilidad de los actos de gobierno con el principio rector de los Tratados de la Unión y a los cuales deben someterse los gobiernos.

EL TRIBUNAL DE CUENTAS

El Tribunal de Cuentas fue creado el 22 de julio de 1975 y elevado al rango de quinta institución de la Unión por el tratado de Maastricht. Está compuesto por quince miembros designado de común acuerdo por lo países miembros para un período de seis años y con la función de verificar el carácter legal y regular de los ingresos y los gastos de la Unión.

EL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL Y EL COMITÉ DE REGIONES

El Comité Económico y Social y el Comité de Regiones completan el cuadro institucional de la Unión, aunque los mismos son realmente órganos auxiliares de la Comisión y el Consejo de la Unión Europea. Ambos Comités están formados por 222 miembros cada uno que representan, el Comité Económico y Social, a los distintos estamentos de la vida económica y social y que deben ser consultados para adoptar numerosas decisiones que afecten la vida de la sociedad civil organizada. Por su parte, el Comité de Regiones representa a las diversas colectividades regionales y locales.

LA UNIÓN DE CARA AL FUTURO

Desde Maastricht, la Unión Europea (UE) está adelantando el camino para la creación de una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) que marcan un esfuerzo de actuación común en el plano de la defensa militar y la política exterior. Del mismo modo, ha seguido un camino de permanente asociación y crecimiento. Mantiene una permanente revisión y actualización de sus instituciones a las expectativas del desarrollo y del crecimiento del mercado libre europeo.

Tantos puntos comunes entre el ordenamiento jurídico comunitario y el ordenamiento jurídico interno de los Estados es un gran punto de partida para la creación del derecho de la Unión. Además, el proceso se ve fortalecido por la aplicabilidad armoniosa de los principios de complementariedad funcional o de progresiva delegación de parcelas soberanas al ámbito comunitario y de federalismo o de interrelación entre los poderes locales, regionales, nacionales y europeos.

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